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La Progresión en Ensamble
Por cortesía de la Asociación de Guías Alpinos Italianos

 

Se actúa en terrenos fáciles, que no requieren del uso de las comunes técnicas de aseguración de cordada para volver más rápidos los movimientos de los alpinistas.

La característica propia de este tipo de progresión es que los alpinistas están amarrados en cordada y se mueven contemporáneamente.

Esto, desde luego, comporta un aumento de riesgo a favor di una mayor rapidez, por esto es muy importante tener un contacto visual con los compañeros de cordada.

 

1. Conserva en pendiente de nieve o hielo
Se actúa cuando el itinerario de cordada se desarrolla por una pendiente de nieve o hielo absolutamente sin grietas. En caso contrario (o si tenemos alguna duda sobre ello), se ocupará la consueta técnica de progresión en cordada para travesía de glaciares.

Progresión con cordada corta

Se lleva a cabo en pendientes de nieve o hielo en donde no resulta fácil posicionar anclajes. Los dos alpinistas se amarran a una distancia de 5 metros o menos. Cuando tenemos una mano libre (ocupamos solo la del piolet para la progresión), con la mano “a valle” agarramos la cuerda.

La intención de esta técnica es la de detener una caída antes de que ocurra, lo que precisa que la cuerda esté lo más tendida que se pueda y que los compañeros pongan atención aun en la progresión de los demás, lo que evita que una caída pueda adquirir demasiada velocidad.

Cabe mencionar que en pendientes de hielo o nieve de modesta inclinación (de los 30º para arriba) resulta difícil detener a un compañero, porque este tipo de terreno es muy resbaloso. Por esto es fundamental detener la caída antes de que ésta se desarrolle por lo largo de la pendiente.

Este es el método más rápido: no se ocupa tiempo en absoluto en operaciones de aseguración. La seguridad de la cordada está totalmente a cargo del la capacidad de aguante del cabocordada: el riesgo es más bajo en caso de resbale del segundo de cordada, pero es muy alto en caso de caída del primero (el segundo no lo aguantaría).

Progresión con cordada medio-larga

Se lleva a cabo en pendiente de nieve o hielo en donde es posible posicionar anclajes.

Los dos alpinistas se amarran de la cuerda con una distancia de 15 hasta 50 metros (No se llevan en la mano anillas de cuerda) y el cabocordada anilla de vez en cuando la cuerda (a un anclaje previamente posicionado), de manera que siempre haya por lo menos una o dos protecciones entre el primero y el segundo. En cuanto el segundo de cordada alcance el primer anclaje, al quitarlo, el primero colocará otro.

La seguridad de la cordada está a cargo de los anclajes intermedios y de la capacidad de los alpinistas. Obviamente, entre los varios tipos de progresión en conserva, ésta es la menos rápida: los alpinistas tienen que detenerse para posicionar y remover los anclajes y, en cuanto el cabocordada acabe el material para proteger, están obligados en juntarse.

La cuerda entre los dos alpinistas no debe aflojarse aunque, aumentando lo largo, no resulta fácil mantener la cuerda muy tensa.

Para volver más segura una eventual caída del segundo de cordada, resulta muy eficaz ocupar un Tbloc o un Magic Ring sobre los anclajes, los cuales facilitarán al cabocordada a detener esa caída.

De esta forma, la caída del segundo no constituirá una situación de peligro fuerte, porque la cuerda se bloqueará bien aunque no esté bien tensa.
 

2. Conserva en arista de nieve o hielo
Se actúa cuando el recorrido sigue una arista por su mero filo y cuando se puede descartar con seguridad la presencia de marcos.

Progresión con cordada corta

Los dos alpinistas se amarran a una distancia de 5 metros, pero la distancia final es de 2 o 3 metros por quedar parte de la cuerda en las manos de ellos, enrollada en anillas.

El resbale de uno de los dos alpinistas se detiene por medio del contrapeso  del compañero que se deja deslizar por la cara opuesta de la arista, soltando las anillas de cuerdas en la mano.

La seguridad de la cordada está a cargo de la rapidez de los reflejos  del compañero, en el que no se puede contar en caso que éste esté dando las espaldas.

La mejor condición, desde luego sólo cuando posible, es en la que los dos alpinistas progresan por las caras opuestas de la arista (llevando la cuerda un poquito más larga).

Progresión con cordada medio-larga

Se amarra la cuerda a una distancia de 10/15 metros y se progresa colocando algunas protecciones. Es buena norma anclar sobre un lado de la arista y luego moverse hacia el otro. Una vez colocada la que sigue, se cambiará otra vez de lado, con el cuidado de no crear ángulos muy fuertes entre las protecciones (para evitar el roce y el efecto “cuerda pesada”).

Lo largo de la cuerda se elige con base en la necesidad de evitar que los alpinistas queden contemporáneamente sobre de una estructura inestable (cuerda corta) y de evitar que una caída desarrolle arranques muy fuertes (cuerda larga). Es muy útil llevar la cuerda que sobre enrollada en el tronco.
 

3. Conserva en roca fácil
El hecho de que un paso o una ruta sean fáciles es demasiado subjetivo para que este término pueda ser definido correctamente. Aun hay que evaluar los riesgos como la calidad de la roca y la exposición.

Progresión con cordada corta

Los dos alpinistas se amarran a una distancia de 5 metros, pero la distancia final es de 2 o 3 metros por quedar parte de la cuerda en la mano del cabocordada, enrollada en anillas.

Este tipo de progresión es  muy complicada y se lleva a cabo cuando uno de los dos alpinistas es mucho más experto que otro: el segundo de cordada es posible que se caiga pero el primero jamás tendrá que caerse y deberá ser capaz de aguantar una caída. Es oportuno considerar la diferencia de peso entre los dos alpinistas.

El cabocordada lleva en la mano las anillas y, por el cabo que va al compañero, da una vuelta a la cuerda alrededor de la mano de manera que no se le deshile. El segundo de cordada no tiene anillas en la mano.

Una vez más, el principio es detener la caída antes de que ocurra, por lo que se necesita que la cuerda esté lo más tensa posible.

Es un método rápido pero conlleva moverse (y trepar) con la cuerda en la mano. La seguridad de la cordada está a cargo del primero.

Progresión con cordada medio-larga

Los dos alpinistas se amarran de la cuerda con una distancia de 15 hasta 50 metros (No se llevan en la mano anillas de cuerda) y el cabocordada anilla de vez en cuanto la cuerda (a un anclaje previamente posicionado), de manera que siempre haya por lo menos una o dos protecciones entre el primero y el segundo. En cuanto el segundo de cordada alcance el primer anclaje, al quitarlo, el primero colocará otra.

La seguridad de la cordada está a cargo de los anclajes intermedios y de la capacidad de los alpinistas. Obviamente, entre las varias tipologías de progresión en conserva, ésta es la menos rápida: los alpinistas tienen que detenerse para posicionar y remover los anclajes y, en cuanto el cabocordada acabe el material para proteger,  están obligados a juntarse.

La cuerda entre los dos alpinistas no debe aflojarse aunque, aumentando lo largo, no resulta fácil mantener la cuerda muy tensa.
 

4. Cómo amarrarse en conserva

Por lo general es bueno utilizar una cuerda entera (1), sobre todo cuando escalamos en roca y nos amarramos a una distancia de 10/15 metros. En esta situación es más fácil que la cuerda se atore en puntas o grietas.

Al contrario que en glaciar, en el que la cuerda puede utilizarse para maniobras de rescate, en roca podemos ocuparla para puntear algunos largos demandantes.

Por este motivo, además del nudo aconsejado para amarrarse, cada alpinista ata su cabo de cuerda al arnés con un nudo de los guías (ocho).

Existen varias formas de atar la cuerda para la progresión en conserva entre los cuales el método clásico, que consiste en un nudo sencillo sobre un mosquetón que se conecta al arnés. A diferencia de otros sistemas más evolucionados (que no mencionaremos aquí), éste es muy fácil y conocido por todos, aunque tiene la desventaja de no ser regulable.

 

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