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Técnicas de Aclimatación
Por cortesía de Simone Moro
La aclimatación
La aclimatación es el proceso
fisiológico de adaptación que desarrolla el
organismo cuando se encuentra expuesto a una
situación constante de reducción de oxígeno
(hipoxia) debido a la disminución de la presión
atmosférica que caracteriza los lugares en altura.
Las respuestas fisiológicas
ante la hipoxia son de varias formas, e implican por
ejemplo el aumento de los glóbulos rojos en la
sangre (hematocrito), modificaciones en el sistema
hormonal, aumento de la frecuencia cardiaca,
modificaciones en los tejidos musculares, etcétera.
En el alpinismo con el término aclimatación nos
referimos a las técnicas que el alpinista ocupa para
acostumbrarse a las alturas, sobre todo arriba de
los 4 000 metros para evitar las molestias del
mal de montaña o
problemáticas más graves como los
edemas. Estas
técnicas consisten básicamente en acercarse
gradualmente a los lugares de altura, con paradas
frecuentes y, posiblemente, pasando la noche en
altura.
En los años cincuenta la
aclimatación se llevaba a cabo por medio de una
lenta progresión de 300 a 400 metros diarios. Se
creía que el cuerpo necesitaba de mucho tiempo para
adaptarse y por esto el ascenso era muy lento.
Además, hasta 1978 (fecha en la que Reinhold Messner
subió por primera vez un ochomil sin oxígeno) se
creía que el hombre no podía subir más de 8 000
metros sin el auxilio del oxígeno suplementario.
En los últimos quince años, era del alpinismo del
alto rendimiento, se ha descubierto que el cuerpo
humano no puede soportar por mucho tiempo el
desgaste que comporta la exposición a la altura. No
obstante, las capacidades del hombre arriba de los
8000 metros están reducidas un 90% aproximadamente
(por supuesto, sin oxígeno suplementario), y es
necesario que el ascenso no se prolongue demasiado.
En estas condiciones, lo que diferencia a un
alpinista de una persona normal es la capacidad de
caminar con 10 a 15 pasos (en lugar de 3 a 5) antes
de parar para descansar.
La técnica “diente de cierra”
Es la técnica más efectiva para lograr la
aclimatación indispensable y llevar a cabo una
expedición a las montañas más elevadas de la Tierra
(Himalaya, Karakorum, Andes, Rocky Mountains de
Alaska). Antes que nada, para subir un ochomil es
necesario armar el campo base entre los 4 800 metros
y los 5 500. En el campo base se llevará a cabo la
parte más larga de la aclimatación (algunos días o
semanas).
La técnica “diente de cierra”
consiste en evitar ascender constantemente y lienar
hacia arriba, sino subir, dormir y bajar al campo
base. El día que sigue volver a salir al campo 1 y
seguir hasta el campo 2 y regresar. De esta forma se
seguirá subiendo y bajando.
Es importante no ir rápido en
esta fase: la velocidad hace que los riesgos
aumenten, facilitando el mal de montaña o edemas (se
puede morir de edema cerebral o pulmonar).
Aun es útil fraccionar las
etapas: llegando al campo preestablecido, descargar
la mochilla y subir unos 100 a 150 metros más y
regresar a dormir al campo.
Tras la fase de aclimatación
sobreviene la de degradación en la que nuestro
organismo Empieza a deteriorarse. Por esto hay que
evitar permanecer mucho tiempo a alturas extremas
(por encima de 6 500 msnm).
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