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Tormentas Eléctricas en la Montaña

Por cortesía de Comisión Medica del Club Alpino Italiano
 

 

El rayo quizás sea uno de los fenómenos más espectacular de la naturaleza y desde siempre ha suscitado la fantasía y la curiosidad del hombre. Lastima que aun represente una fuerte almenaza, sobre todo en aquellos lugares donde la exposición es generalmente mayor, como por ejemplo en la montaña.

Afortunadamente solo el 20-30 por cien de las personas atinadas por un rayo fallecen y los decesos por electrocutado llegan aproximadamente a 1000 por año en todo el mundo.

Un sujeto puede ser atinado directamente por un rayo o lamentar un electrocutado indirecto, por medio de la corriente eléctrica que se desperdicia en el terreno cercano al lugar de choque del rayo o de su rebote. Mientras el electrocutado indirecto, por lo general,  provoca la muerte de la victima, los daños por electrocutado indirecto pueden ser de diferentes entidades.

Los daños que un rayo puede provocar en el cuerpo humano depender principalmente por tres factores principales: acción directa de la corriente en los tejidos, conversión de la electricidad en energía térmica, traumas segundarios de la fuerza de choque de la descarga eléctrica.

La mayor parte de los casos letales ocurre por el resultado de un paro cardiorrespiratorio inmediato que se puede verificar o por parálisis de l centro respiratorio con paro cardiaco secundario al asfixia o, viceversa, por un paro cardiaco (por fibrilación ventricular o asistolia) seguido por un daño secundario del sistema nervioso central (por detención del abastecimiento de oxigeno), o por efecto contemporáneo de la descarga eléctrica en ambos órganos.

Otras causas de fallecimiento son consecuencias de la onda de impacto generada por el rayo o de las contracciones musculares involuntarias provocadas por la electricidad, los que pueden aventar con enérgicamente las victimas o hacerlas caer durante una escalada.

Las lesiones de la piel pueden ser superficiales (quemaduras y marca eléctrica) o más bien interesar los tejidos profundos hasta procurar una completa carbonización de una entera área corpórea. Además la corriente puede ocasionar graves lesiones aun en los tejidos y órganos interiores que encuentra por lo largo de su recurrido.

A menudo, la electricidad sigue los vasos sanguíneos mayores, procurando lesiones en las paredes, y ocasionando la formación de aneurismas, o su rotura con hemorragia internas. En los vasos más pequeños el calor provoca envés la coagulación de la sangre y su oclusión. Aun es común que la electricidad entérese la membrana timpánica, provocando su rotura y, a nivel ocular, la formación de la catarata.

A veces los efectos pueden ser transitorios (minutos u horas) concentrándose más que nada sobre el sistema nervioso (amnesia, confusión, perdida de consciencia, mareo, parálisis sensitivo-motoras) y/o en los músculos (debilidad genérica, tensión muscular).

Las lesiones por rayo pueden ser prevenidas adoptando las oportunas medidas de cuidado: evaluando cuidadosamente las previsiones meteorológicas antes de ir a la montaña. Evaluando en cada momento las condiciones meteos durante el ascenso (ndt: es útil traer un barómetro con alarma). Evitando ir a la montaña en la tarde (ndt: sobre todo en temporada de lluvia).

Si nos sorprende una tormenta en montaña es oportuno, por lo general, bajar de altura y buscar un buen refugio (casa, albergue, etc.) apartándonos de paredes externas, puertas y ventanas, techos y balcones, evitando de pararnos en la entrada.

En casas o albergues es conveniente no utilizar teléfonos fijos evitar de tocar las tuberías y el contacto con el agua. En pequeñas cabañas abiertas siempre cabe el riesgo de rayos laterales. Las grutas pueden servir como refugio, por lo menos cuando estén lo suficientemente amplias para quedar lejos de la entrada y de las paredes) por lo menos a un metro).

Las casas de campaña no ofreces protección alguna. En espacios abiertos es oportuno alejarse de todos los objetos que se asoman sensiblemente respecto al ambiente circunstante (cumules de piedras, árboles aislados, torres y antenas, funiculares, cruces, etc.) El rayo está atraído por los cables de alta tensión y por las torres y se podría descargar al piso a través de ellos mismos.

Alejarse de los lugares expuestos (cumbres y crestas). Buscar refugio en un bosque podría ser una buena opción siempre que paramos bajo un árbol mas bajo de los demás. Si no hay otra opción que quedar en un lugar abierto la posición adecuada que hay que asumir agacharse con los pies juntos y rodillas hacia el pecho, tratando de restringir el contacto con el piso con la parte del cuerpo más pequeña posible, para evitar al máximo las lesiones por las corrientes que se desperdicias a través del piso (corriente de paso). Puede ser útil sentarnos sobre la mochila o una cuerda seca.

Otra buena norma es taparse las orejas. Si estamos en grupo mantenerse separados. Los objetos metálicos, por si mismos, no atraen a los rayos (a menos que se asomen de la mochila como antenas como puede pasar con paraguas, bastones, pilolets, esquís, etc.), pero deben de ser alejados del cuerpo porqué, siendo buenos conductores, pueden provocar lesiones por contacto.

La corriente puede seguir lo largo de las cuerdas cuando estas estén húmedas. Por lo largo de una vía ferrata o de grapas, alejarse rápidamente de cables y escaleras metálicas. La sensación de escalofrió la electrización del cabello, el olor a quemado (azufre) el zumbido y la comparsa de chispas (fuegos de S. Elmo) nos indican que es inminente una descarga de electricidad. El inicio y el final de una tormenta son los momentos más peligrosos.

Una buena costumbre es seguir la practica regla del 30 segundos-30 minutos que indica que el peligro de ser atinado por un rayo hasta que el intervalo entre rayo (luz) y trueno es menor de 30 segundos y que el peligro se acaba solo después de 30 minutos del ultimo rayo percibido.

Si tenemos que rescatar a un sujeto atinado por un rayo, una vez solicitada la intervención de las unidades de rescate profesionales, pueden ser eficaces las técnicas de reanimación cardio-respiratorias (o RCP = masaje cardiaco y respiración artificial), pero solo después de haber evaluado el sujeto según el esquema ABC de la reanimación (airway-breathing-circulation = perviedad de las vías aéreas, presencia de respiración espontánea, presencia de activad cardiaca) y según los procedimientos comunes.

La protección de la hipotermia (cuidado: no ocupar mantas térmicas aluminizadas durante una tormenta), la posición lateral de seguridad, la cobertura de las ustiones cutáneas con gasas estériles serán útiles procedimientos, así como el tratamiento de otras eventuales lesiones (por ejemplo heridas o fracturas por caídas) según las normas comunes de socorro. Una persona atinada por un rayo no queda “cargada eléctricamente” así que socorrerla no implica ningún tipo de riesgo.
 

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